Nuestra HistoriaLa historia de las Hermanas de San José de Orange se extiende por más de 350 años. Las humildes mujeres de hoy a menudo comentan acerca de cómo ellas están paradas sobre los hombros de las hermanas que vinieron antes de ellas. Este es un breve repaso de su historia. La Fundación Francesa: Año 1650Le Puy La congregación de las Hermanas de San José se inició alrededor del año 1650 en las pequeñas comunidades establecidas en la zona de Le Puy, Francia por mujeres de las cuales sabemos poco más que sus nombres, y por un sacerdote Jesuita, Jean-Pierre Medaille. El Padre Medaille tenía una idea única acerca de las comunidades religiosas de mujeres; esta idea era diferente a las demás en su tiempo. El lugar de hermanas en el siglo 17 fue por lo general en un convento claustro, no de asociarse con la gente. Padre Medaille tenia una visión de salir a la ciudad, dividir los barrios, buscar cuales son las necesidades y hacer lo mejor para hacerles frente. Al mismo tiempo, buscar laicos quienes quieren hacer buenas obras con ustedes.
Las Hermanas de San José comenzaron por ayudar a los pobres y a los enfermos en sus hogares, proporcionando refugio a las viudas y los huérfanos, proveído educación religiosa y un comercio a las niñas y mujeres jóvenes, y asistiendo con la carga de trabajo social en las aldeas donde a menudo no se encontraba nadie más para hacerlo. Mientras que la Congregación se extendía por todo el centro de Francia, las hermanas servían en los hospitales, escuelas y prisiones, e incluso mantenían una farmacia. El responder a las necesidades caracterizó el servicio de estas primeras Hermanas de San José. La Revolución Francesa de 1789 afecto radicalmente las estructuras visibles de las congregaciones religiosas. Las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas y a las hermanas se les prohibió vivir en ellos. Las Hermanas de San José fueron dispersadas, algunas fueron encarceladas, guillotinadas, y otras se tuvieron que esconder. Lyon La Madre Superiora Fontbonne, una de las hermanas que fue encarcelada y programada para ejecución, restableció la Congregación poco después que termino la Revolución Francesa. Salvada de la guillotina por la caída de Robespierre y liberada de la cárcel, ella, al igual que otras mujeres que habían estado en la Congregación, siguieron sirviendo a las necesidades de los demás mientras que ella vivía con su familia. En 1806, ella restableció la Congregación de las Hermanas de San José en la ciudad de Lyon, no muy lejos de la fundación original en la ciudad de Le Puy. Alentados por Napoleón, los obispos insistieron en casas formales e independientes para unir grandes congregaciones guiadas por Madres Superiores.
La expansión misionera fue un producto de la nueva centralización y del asombrosamente activo sello del catolicismo Francés en el siglo 19. Para el final del siglo, las Hermanas de San José, anteriormente limitadas a una parte de Francia, se encontraban en los países de los Estados Unidos, Canadá, India, Italia, Dinamarca, Suecia, Noruega, Rusia, Islandia, Armenia, Argelia, Argentina y Brasil. Hoy en día, miles de Hermanas de San José sirven en cada continente. La Fundación Americana: 1847 La Madre Superiora St. John envió varias hermanas a los Estados Unidos en el año 1836 para satisfacer las necesidades de las personas en este país, trasladándose hacia el oeste. La fundación se inicio en la ciudad de Carondelet, cerca de la ciudad de St. Louis, Missouri, y en el año 1847 se convirtió en una congregación independiente. Estableciendo congregaciones independientes mientras que se extendían a nuevas áreas. Esto se convirtió en un patrón para las Hermanas de San José, y finalmente 25 grupos independientes se establecieron en los Estados Unidos y Canadá de la fundación original de Carondelet. Manteniendo un patrimonio común, cada congregación añadió un espíritu único de su propia fundación. Los primeros ministerios de las hermanas en los Estados Unidos incluyeron el establecer una escuela para sordos, el trabajar con los indígenas, el establecer hospitales y orfanatoríos durante la Guerra Civil, y educando a los inmigrantes y a los afro-americanos. La Fundación en California: 1912 Las Hermanas de San José de Orange se encuentra entre las congregaciones más jóvenes de América y rastra sus raíces a través de la congregaciones de San José de La Grange, Illinois; Concordia, Kansas; Rochester, Nueva York, y Carondelet, Missouri.
Las Hermanas de San José de Orange se establecieron en el año 1912 por la Madre Superiora Bernard Gosselin. Ella y ocho hermanas salieron de la ciudad de LaGrange, Illinois, cerca de Chicago para establecer una escuela en la ciudad de Eureka, California. Cuando las hermanas llegaron por primera vez, sólo traían consigo .60 centavos y una promesa de una casa temporal, pero aun con recursos tan limitados ellas fueron capaces de abrir una escuela dentro de unos meses de su llegada. Las hermanas fueron capaces de mantenerse por sí mismas con los escasos ingresos que la escuela proporcionaba, a través de la cosecha de sus propios alimentos y por la generosidad del pueblo de Eureka. Así como iba creciendo la Congregación, las hermanas estaban en mejores condiciones para hacer frente a más de las necesidades de la zona. La epidemia de gripe en el año 1918 presentó un nuevo desafío a la comunidad. Aunque ninguna de ellas fue entrenada en la medicina, las hermanas sabían que los habitantes de la zona necesitaban cuidados prácticos de enfermería, así como consuelo y la reconciliación en la presencia de la muerte. Las Hermanas respondieron lo mejor que pudieron en ese momento, pero se dieron cuenta de que el hecho de establecer un hospital podría proporcionar un servicio de atención de salud el cual lograría atender eficazmente las necesidades personales, sociales y espirituales de la zona. En el año 1920, las hermanas abrieron el Hospital San José en Eureka. Para el año 1922, las hermanas enseñaban en varias zonas del sur de California y reconocían que la comunidad podía desarrollar mejor sus ministerios al trasladar el convento a la ciudad de Orange. La Congregación continúo con el mismo espíritu de la caridad, la sencillez y la humildad -característica de las Hermanas de San José a través del mundo. La Madre Superiora Bernard siguió alentando las Hermanas a responder a las necesidades de sus vecinos con fe, previsión y flexibilidad. Los primeros ministerios de las Hermanas de San José de Orange se encuentran en la educación y la salud. Ellas contemplaron décadas de servicio efectivo dentro de un sistema caracterizado por una autoridad centralizada, elección personal de un ministerio limitado, y una actividad ministerial estructurada. Las escuelas y los hospitales estaban principalmente bajo el mando de las Hermanas y en los años 1940 y 1950 el número de instituciones dirigidas por la Congregación aumento constantemente. En la década de los años 40, las Hermanas ampliaron su labor en la materia de salud, educación y la instrucción religiosa para el pueblo de Papua Nueva Guinea y Australia. Los años de los 60 desafiaron radicalmente el ambiente. Los cambios rápidos en todos los aspectos de la vida trajeron trastornos a las tradiciones de la vida religiosa, así como a las de la sociedad en general. Al principio de la década de los años 60, el Segundo Concilio Vaticano desafió a las congregaciones religiosas a renovar y adaptar su misión y modo de vida con el fin de responder a las necesidades inconsistentes de la sociedad y de la Iglesia. Las Hermanas de San José de Orange aclararon su misión, ampliaron el ámbito de sus ministerios, y cambiaron las estructuras y costumbres anticuadas. Hoy en día, el compromiso de la Congregación de educar se expresa en una variedad de formas educativas, incluyendo primaria, secundaria, universitaria y otros tipos de educación para adultos. El compromiso de ampliar la misión de Cristo de sanar se expresa a través de los hospitales de cuidados agudos, programas de rehabilitación, cuidado de salud en el hogar, la educación de la comunidad, las clínicas de atención primaria, y programas de bienestar. Las obras de la Congregación se han ampliado, sin embargo, más allá de la educación y el cuidado de la salud incluye también el ayudar a los nuevos inmigrantes, el alimentar a los que tienen hambre, el proveer refugio a las personas sin hogar, y el fomentar el desarrollo espiritual. Las hermanas están muy conscientes de que su ministerio es mucho más completo a través de una mayor colaboración de sus compañeros laicos. Han desarrollado funciones más específicas para los laicos involucrados en sus ministerios y les han pedido que sean socios y dirigentes con ellas en sus instituciones.
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